Hoy comemos… endibias

La endibia es una hortaliza originaria de la zona del Mediterráneo. En épocas remotas era consumida por los romanos, los griegos y los egipcios. Sin embargo, su popularidad llegó en el siglo XIX en un pueblo cercano a Brúcelas denominado Evere. Esa zona se convirtió desde entonces en la cuna del cultivo de la endibia.
La endibia es pariente, aunque un poco más amarga, de la achicoria. El aspecto blanquecino y tierno que caracteriza a la endibia se debe a su método de siembra, mediante el cual se evita que le de la luz del sol y así se mantenga tierna.
La endibia tiene un sabor refinado y es bastante costosa en todo el mundo. Es ideal para las ensaladas y platos frescos de verano, ya que tiene un sabor muy agradable y además aporta mucha agua, muchas fibras y pocas calorías (17 a 20 calorías cada 100 gramos).
La endibia posee un alto contenido de agua (94%), pero es pobre en hidratos de carbono, proteínas y grasas. En cuanto al contenido en minerales, la endibia constituye una buena fuente de potasio, calcio, fósforo, yodo y hierro. Las vitaminas más importantes que posee son: los folatos, la pro-vitamina A (carotenos) y las vitaminas C y E.
Las fibras que contiene la endibia son muy útiles para regularizar el tránsito intestinal (evitar la constipación). También, por su contenido de mucílagos, actúa como protectora del estómago (acidez gástrica) y evita la formación de gases (meteorismo).
| Vía Aprender a Comer
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