Hoy comemos… rúcula

La rúcula era prácticamente desconocida hace apenas algunos años en Latinoamérica. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha convertido en uno de los vegetales más consumidos.
La rúcula es originaria del sur de Europa y del oeste de Asia. Actualmente constituye un importante cultivo en la zona Mediterránea, Egipto y Sudán. Ya en la antigua Grecia era muy valorada y recomendada para las personas que tenían problemas digestivos.
El nombre científico de esta hierba es “eruca sativa”, pero alrededor del mundo se la conoce con varios nombres distintos: rúcula, rúgula, roqueta o jazamango.
La rúcula tiene un sabor muy paticular, entre amargo y picante. Puede consumirse cocida (en pizzas, por ejemplo), aunque suele ser mayormente incluída en ensaladas y bocaditos fríos de todo tipo.
Conviene comprar y consumir aquellas rúculas más jóvenes, ya que sus hojas son más tiernas y de sabor más suave. Las horas más grandes suelen ser más duras y tienen un sabor amargo más acentuado.
La rúcula es una excelente opción para una dieta sana: como todo vegetal de hoja, es fuente de fibras y agua. Es baja en calorías, no tiene colesterol, ni ácido úrico, ni grasas y posee muy baja cantidad de sodio.
| Vía InfoSobrepeso
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