Una naranja por día
La naranja es propia del lejano Oriente, fueron descubriendo sus virtudes durante el siglo XX.
Si nos hacemos el hábito de comer todos los días una naranja, estaremos consumiendo la cantidad adecuada de vitamina C, ayudaremos a formar el colágeno, que es tan importante para la epidermis y así lograr una piel sana. Su consumo facilita la metabolización de las grasas y reduce los niveles de colesterol.
La naranja ayuda a combatir el estreñimiento, ya que sus fibras facilitan los movimientos para que se expulsen los deshechos del cuerpo. Así también, limpia el tracto intestinal y destruye la flora microbiana patógena del colon, obteniendo mejores resultados que con los laxantes químicos.
En los últimos tiempos este cítrico se aplica como parte de la terapia en los cálculos de riñón. Beneficiando las glándulas suprarrenales y obteniendo grandes resultados.
Algo que debemos aprender: La piel blanquecina que se encuentra entre la pulpa y la cáscara concentra la mayor parte de la fibra de la naranja. Si en lugar de comer la fruta fresca, preparamos con ella un zumo, además de tirar la piel la piel, se desaprovecha la pulpa, que queda en el exprimidor y obtenemos una bebida prácticamente sin fibra.
Por lo tanto para aprovechar al máximo esta fruta es mejor comerla en forma natural. Y de consumirla en zumo, conviene no colar el zumo, o añadir la pulpa para mejorar el aporte de fibra.
Imagen | elgranchef
Vía | alimentacion-sana
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